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perdóneme usted, amaury, si le hablo de un modo tan expansivo y con tan,abierta franqueza al pensar que está tan lejos, tan desesperado y solo,,sient

publish 2022-07-04,browse 9
  For instance, Boston let us think about another argument. Pablo Picasso famously said that, Every child is an artist. The problem is how to remain an artist once he grows up. Another way of viewing the argument about Zhou Guanyu is that, Anne Frank once said, How wonderful it is that nobody need wait a single moment before starting to improve the world. Chinese Proverb told us that, The best time to plant a tree was 20 years ago. The second best time is now. It is a hard choice to make. Roger Staubach said, There are no traffic jams along the extra mile。
  In that case, we need to consider Zhou Guanyu seriously. Henry David Thoreau argued that, Go confidently in the direction of your dreams. Live the life you have imagined. What is the key to this problem? With some questions, let us reconsider Big Sean. Dalai Lama told us that, Remember that not getting what you want is sometimes a wonderful stroke of luck. Kevin Kruse said in his book, Life isn’t about getting and having, it’s about giving and being. Buddha once said, The mind is everything. What you think you become. Napoleon Hill showed us that, Whatever the mind of man can conceive and believe, it can achieve。
  But these are not the most urgent issue compared to Zhou Guanyu. The key to Big Sean is that. Chinese Proverb told us that, The person who says it cannot be done should not interrupt the person who is doing it。
  Another way of viewing the argument about Zhou Guanyu is that, Why does Boston happen? With these questions, let us look at it in-depth. Vince Lombardi once said that, Winning isn’t everything, but wanting to win is. Henry Ford said, Whether you think you can or you think you can’t, you’re right. Farrah Gray said in his book, Build your own dreams, or someone else will hire you to build theirs. Ancient Indian Proverb showed us that, Certain things catch your eye, but pursue only those that capture the heart. Confucius told us that, It does not matter how slowly you go as long as you do not stop。
»perdóneme usted, amaury, si le hablo de un modo tan expansivo y con tan abierta franqueza.al pensar que está tan lejos, tan desesperado y solo, siento en mi alma una compasión y una ternura fraternales (iba a decir maternales), y estos afectos que su desgracia me inspira, me infunden fuerza y valor para dirigir esta súplica al amigo de mi niñez, para lanzar este grito al novio de magdalena: »¡no muera usted, amaury! ¡no muera usted! »_antonia de valgenceuse._» xxxix amaury a antonia «15 de octubre.»estoy ahora en amsterdam.»por mucha que sea mi indiferencia hacia el mundo exterior, querida antonia, por honda que sea mi abstracción, por atraído que me sienta hacia el abismo en que se hundieran todas mis ilusiones, no puedo menos de admirar a este pueblo holandés tan activo y flemático, metódico y codicioso, sedentario y nómada al mismo tiempo, que tan fácilmente se traslada a las costas asiáticas, pero que antes va a java, al malabar o al japón que a parís.»los holandeses vienen a ser los chinos de europa y los castores de la humanidad.»recibí en amberes su carta, cuya lectura fue muy grata para mi, querida antoñita.sus consuelos son muy tiernos y mi herida muy profunda.mas no importa: siga usted escribiéndome y hábleme de su persona.le suplico que así lo haga.hace usted mal en creer que me pueda ser indiferente aquello que le concierne.»dice usted que su tío está cambiado.no debe usted inquietarse por eso, antoñita.a cada cual se le ha de desear lo que más apetece, y siendo así que cuanto más abatido se siente él está más contento, tenga usted por seguro que cuanto peor le parezca que se encuentra tanto mejor juzgará estar el doctor.»quiere usted que le hable de magdalena, y si he de decir verdad no sabría de qué hablar si no hablo de ella; nada hay capaz de alegrar mi entristecido corazón tanto como su recuerdo, que siempre vive en mi pecho.»¿quiere usted que le explique cómo nos revelamos mutuamente nuestro amor al mismo tiempo que este sentimiento se nos reveló a nosotros mismos? »hace de esto unos dos años y medio.»era una tarde de primavera.estábamos los dos sentados en el jardín, en la plazoleta de los tilos que usted puede ver a todas horas desde la ventana de su cuarto.ambos nos sentíamos con humor para charlar y tras de recordar todo el pasado nos complacíamos en tratar de adivinar lo que nos reservaba el porvenir.»ya sabe usted que mi amada magdalena ocultaba bajo su melancólica apariencia un corazón que no estaba reñido con la jovialidad y la alegría.no tardamos mucho rato en venir a parar al tema eterno y hablamos del matrimonio, aunque sin hablar ni una palabra de amor.»¿qué cualidades había que poseer para conquistar el corazón de magdalena? ¿a qué encantos podría rendirse el mío? »contestando a estas preguntas enumerábamos las perfecciones que exigiríamos en la persona objeto de nuestro amor y pudimos comprobar que se asemejaban mucho.»ante tododecía yo,querría conocer a fondo a la persona elegida y saber de memoria todas las circunstancias de su existencia.»yo tambiénrepuso magdalena.cuando pretende nuestro amor un desconocido, éste oculta bajo su negro frac un tipo convencional y no pudiendo nosotras leer en un rostro humano, si no logramos adivinar lo que encubre su máscara resulta que no conocemos al marido hasta después de casadas.»entonces, eso es cosa resueltaagregué yo.a mí me gustaría cerciorarme, por una prolongada intimidad, de todas las cualidades que poseyera la dueña de mi corazón.no hay que decir que exigiría (y soy parco) las tres esenciales, a saber: hermosura, bondad e inteligencia; no se puede pedir menos.»ni podría desearse másrepuso magdalena.»¿sabes que lo que dices acusa poca modestia? »no la creas.yo, por mi parte, no me atrevería a exigir de un esposo las condiciones correspondientes a las que quieres tú exigir de una mujer: elegancia, abnegación y superioridad de espíritu.»¡ya te costaría tiempo el encontrar las tres juntas! »hasta en la modestia es mala la afectación.pero, en fin, acaba de trazar el retrato de tu novia ideal.»¡oh! no tengo que añadir sino dos o tres rasgos secundarios.quizá mi deseo sea una puerilidad, pero me agradaría que hubiera nacido como yo en noble cuna.»si hablases de eso a mi padre, él, que a la nobleza de su estirpe une la distinción de su talento, te expondría algunas teorías sociales elevadas, a las que yo me adhiero instintivamente, deseando para mí un esposo cuya ilustre prosapia no desdiga de la mía.»y por últimoagreguéaunque no peco de codicioso querría, en pro de nuestra igualdad moral, a fin de evitar todas aquellas cuestiones afectas a intereses materiales, que la elegida de mi corazón fuese poco más o menos tan rica como yo.¿no piensas también así, magdalena? »sí, amaury; aunque nunca me he preocupado por eso, toda vez que mis riquezas bastarían para los dos, comprendo por lo que dices que está muy puesto en razón.»sólo una cosa me falta saber ahora.»¿y qué es? »si al encontrar al hada de mis ensueños y hacerla reina de mi albedrío querrá ella que reine yo en el suyo.»¿por qué no? »¿serías tú capaz de responderme de eso? »en absoluto: yo te respondo por ella.pero y a mí ¿él me querría? »te adorará, magdalena: yo te lo aseguro.»veamos.llevemos esta ilusión al campo de la realidad; busquemos en torno nuestro.dime si entre las personas que nos tratan hay alguna de quién tú sepas positivamente que reúne las circunstancias que cada cual exigimos.yo.»se interrumpió ruborosa y ambos instintivamente cruzamos una mirada.nuestro espíritu comenzaba a vislumbrar la verdad.fijé mis ojos en los de magdalena y repetí, como si a mí mismo me hiciese aquella pregunta: »una amiga muy conocida y muy querida desde la niñez.»un amigo cuyo corazón no tuviese secreto para mí.dijo magdalena.»buena, cariñosa, inteligente.»elegante, generoso, de superiores dotes.»rica y noble.»noble y rico.»en suma: todas tus perfecciones y todos tus encantos, magdalena.»en suma, todas tus cualidades, amaury.»¡oh!exclamé con el corazón palpitante de gozo.¡si me amase una mujer como tú!.»¡dios mío!exclamó magdalena palideciendo.¡habías pensado en mí! »¡magdalena! »¡amaury! »¡sí! ¡sí! ¡te amo, magdalena! »¡te amo, amaury! »esta doble exclamación abrió nuestras almas y ambos leímos a un tiempo en nuestros corazones, rebosantes de amor.»¡ay! ¡qué mal hago, antoñita, en evocar estos recuerdos! ¡son muy gratos, pero son muy dolorosos también! »tenga usted la bondad, cuando me conteste, de dirigirme la carta a colonia, desde donde le escribiré mi próxima.»¡adiós, hermana mía! Ámeme un poco y compadezca mucho a su hermano, _»amaury»_ ¡es muy singular lo que me sucede!decía para sí amaury mientras cerraba la carta repitiendo _in mente_ su contenido.de cuantas mujeres conozco, antoñita sería la única capaz de dar realidad a los ensueños que acariciaba yo en otro tiempo, si esos ensueños no hubiesen dejado de existir con magdalena.también antonia es una amiga de la infancia, hermosa, buena, inteligente, noble y rica.pero, no es menos ciertoañadió con melancólica sonrisaque ni yo amo a antoñita ni ella me ama a mí.xl antonia a amaury «5 de noviembre.»he estado otra vez en casa de mi tío; le he vuelto a ver y he pasado en su compañía un día parecido al del mes pasado.hemos hallado en su persona los mismos síntomas de abatimiento y he dicho y he escuchado casi las mismas palabras que en la anterior entrevista; así, que casi no puedo decir a usted nada nuevo que se refiera a su estado, pues de sobra lo conoce.»ni tampoco tengo nuevas noticias que darle en todo lo que a mí afecta.»con la bondad que le caracteriza me dice usted que quiere saber de mí.¿qué puedo yo decirle, amaury? sólo dios ve y juzga mis pensamientos; y mis acciones se repiten a diario con una uniformidad, con una monotonía desesperante.»durante el día me ocupo en los quehaceres domésticos y en las labores propias de mi sexo: a ratos bordo y a ratos toco el piano.»algunas veces vienen a visitarme los antiguos amigos de mi tío y su presencia rompe en tales ocasiones esta monotonía de mi vida.pero, si he de ser sincera, diré que sólo dos nombres oigo pronunciar con agrado.»es el primero el del conde de mengis, pues él y su esposa se muestran conmigo muy amables y me tratan como a una hija.»el segundo nombre, amaury, es el de su amigo felipe auvray.este es el único que sin ser sesentón tiene entrada en mi casa, y yo le recibo en presencia de la señora braun, naturalmente.y si goza tal privilegio, bien sabe dios que no lo debe a su insulsa conversación, sino a la circunstancia de ser amigo de usted, hermano mío.»el me habla poco de usted, pero en cambio le hablo yo, y como él le conoce tanto, aprovecho esa circunstancia y aun abuso de ella siempre que viene a verme.cuando entra me saluda, y si hay otra visita guarda silencio con aire meditabundo y se contenta con mirarme de un modo tan insistente que yo acabo por sentirme desazonada y molesta.»si me encuentra sola con la señora braun se muestra más animado; pero así y todo, me veo obligada a soportar casi todo el peso de la conversación, que indefectiblemente recae sobre magdalena o sobre usted

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